Era un dia de pijama y de hacer las maletas. No se molestó ni en peinarse. ¿Para quién? No quería verse en el espejo y darse cuenta de que tenía la cara marcada por su supuesto amor. Hacía demasiado tiempo que no se mirava en el espejo. Decidió ducharse, peinarse, arreglarse, para sí misma mañana por la mañana, antes de partir. Nunca pensó que él volvería antes.
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