Brujas

Elisa era un poco bruja. Pero bruja en el buen sentido de la palabra, de esas que hacen mágia y esas cosas... Tenia la mala costumbre de guardar la esencia de cada uno de sus amantes y meterla dentro de objetos de su alrededor. Aunque meter a su amante francés como ducha no fué muy buena idea. Cada ducha era tan relajante y sensual que se pasaba horas bajo el agua. Y luego la factura le dolía entre la primera y la segunda costilla. A veces, los transformaba en jarrones. Decía que esos eran los de buen ver, pero de nada en el interior. Elisa era pura mágia. Aunque yo era su amigo y no quería nada más. ¿Sabéis? Me daba miedo pensar en que inútil objeto me convertiría.

2 comentarios:

  1. Vaya, estaba ojeando un poco tu blog y esta entrada me ha sorprendido. Es mágica, y nunca mejor dicho. Una gran simpleza que consigue sacarte una sonrisa. Enhorabuena!

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  2. Gracias Zulema!! :)

    Creo que, en verdad, todas somos un poco brujas :)

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