Estube una semana mirando por la ventana y no apareció mi angel. Hasta que un dia la vi salir, tenía un ojo morado y estava muy delgada. Aún y así, tan fragil como parecía, estaba preciosa, con su lazo rojo y su vestido blanco. Entonces, hizo algo que no me esperaba. Subió a la barandilla, como siempre, tendió los brazos... Y gritó. Gritó como nunca había oído gritar a nadie antes. Gritó hasta que se desgarró los pulmones y se le paró el corazón. Gritó hasta echar de dentro de sí todo el tormento que le corcomía los huesos y le oprimía el estòmago.
No hay comentarios:
Publicar un comentario