Durante tantos milenios como llevan existiendo, los humanos no han comprendido en realidad qué es el amor. ¿Cuánto hay de físico y cuánto de mental en todo eso?¿Cuándo es accidente y cuándo destino?¿Por qué se destruyen parejas que son perfectas y funcionan otras que parecen imposibles? No conozco las respuestas mejor que ellos. El amor está simplemente donde está.
Ella era tímida, pero increíble. Me encantaba cómo se le electrizaba el pelo y la carita de rabia que ponía cuando se daba cuenta de ello. Me gustaba mirarme en sus ojos e incluso deformarme en su perfecta redondez. Cojerla de la mano con cualquier excusa, sin que ella se diera cuenta de lo rápido que me latía el corazón. Creo que la quería, pero nunca se lo dije. Almenos no en palabras, aunque sé que lo leía en mi mirada, en mi sonrisa. Ella nunca quiso hablarlo y yo evité siempre el tema. Era feliz con verla jugar con las pompas de jabón que yo hacía para ella. Tostarnos juntos en verano hasta ser perfectas langostas. Y encontrar el sentido a esas lágrimas tan preciadas que nadie más podía ver. Su ella más íntimo era mío, aunque ella no fuera mía, y eso me bastaba.
Un corazón..
Enfermizo. Asocial. Atemporal. Negativo. Solitario. Autodestructivo. Demasiado cruel, sincero y exigente consigo mismo.
Abandonar-se als pensaments.
M'entesto en recordar el teu somriure. Les tardes de dissabte al nostre lloc preferit. Un gofre de xocolata. Detalls estúpids però massa importants. Em capfico i penso que no tornaré a tenir-ho mai. I crec que això és el que em fa no tenir-ho. Penso en els meus mals dies i en com em deies tonteries per que rigués mentre plorava. Penso en com mabraçaves (des d'abaix, petita!) i en que fa massa temps que no sento algo així. Penso en com m'estic tornant de freda, o això crec, o vull creure.
No oblido els dies a casa teva, abans de sortir, obligant-me a que em poses guapa. Ni aquella nit que en tornar de festa, quasi ens obrim el cap perquè em venien de gust uns pelotazos. No vull oblidar els estúpids moments que he passat al teu costat. Ni oblido la de frases tontes que arribaves a dir, que sembla que tinc gravades al cap i no volen marxar. Ni les fotografíes que mai haurien d'haver sortit de la càmara i en canvi tinc ficades en un àlbum (o penjades per internet... que macàbre...).
Sé que res és igual i sé que res podria tornar a ser igual. Però crec que tampoc vull que ho sigui. Ara estic en aquell moment en que ja no estic trista per com ha acabat tot, sino perquè ha acabat en sí i recordo lo increible que va ser.
I pensar, que ja fa més de dos anys que estic així. I el que em costa escriure aquestes coses i ni tant sols sé perquè. Sé que les dues hem canviat i sé que les situacions han canviat, les nostres vides han canviat, res no és igual.
Però mira, hi ha dies en que m'entra la nostàlgia... Mentida. Hi ha dies en que em permeto pensar més en la nostàlgia que sento. I de sobte em sento sola. Estúpidament sola, perquè en el fons és el que vull.
Aíxi que no puc considerar que aquest text em porti a res, perquè no arribo a cap conclusió. Però almenys tinc la oportunitat d'escriure allò que et diria si encara fòssim iguals, si encara ens tinguéssim l'una a l'altra, si tornéssim més de dos anys enrere.
No oblido els dies a casa teva, abans de sortir, obligant-me a que em poses guapa. Ni aquella nit que en tornar de festa, quasi ens obrim el cap perquè em venien de gust uns pelotazos. No vull oblidar els estúpids moments que he passat al teu costat. Ni oblido la de frases tontes que arribaves a dir, que sembla que tinc gravades al cap i no volen marxar. Ni les fotografíes que mai haurien d'haver sortit de la càmara i en canvi tinc ficades en un àlbum (o penjades per internet... que macàbre...).
Sé que res és igual i sé que res podria tornar a ser igual. Però crec que tampoc vull que ho sigui. Ara estic en aquell moment en que ja no estic trista per com ha acabat tot, sino perquè ha acabat en sí i recordo lo increible que va ser.
I pensar, que ja fa més de dos anys que estic així. I el que em costa escriure aquestes coses i ni tant sols sé perquè. Sé que les dues hem canviat i sé que les situacions han canviat, les nostres vides han canviat, res no és igual.
Però mira, hi ha dies en que m'entra la nostàlgia... Mentida. Hi ha dies en que em permeto pensar més en la nostàlgia que sento. I de sobte em sento sola. Estúpidament sola, perquè en el fons és el que vull.
Aíxi que no puc considerar que aquest text em porti a res, perquè no arribo a cap conclusió. Però almenys tinc la oportunitat d'escriure allò que et diria si encara fòssim iguals, si encara ens tinguéssim l'una a l'altra, si tornéssim més de dos anys enrere.
Apática
Insatisfacción. Desasosiego. Calma. Soltura. Tristeza. Soledad. Rotura. A-sentimentalismo. Frialdad. Estupidez. Descontrol. Caos. Tranquilidad. Dobles. Ficción. Mentira. Egoísmo. Apatía. Incomprensión. Pasividad. Normalidad. Falsedad. Muros de contención. Aceptación. ¿Solución?
V
Que hoy es uno de esos días en que desearía que parara el mundo y pudieramos estar juntos. Que te echo tanto de menos...
Que no tengo ganas de hacer nada, sólo quiero verte, abrazarte, quererte... Mirarte a los ojos y saber que eres mío. Mío. Mirarte tan cerca que me pongo bizca. Quererte. Quererte tan hondo que mi amor te cale hasta los huesos. Y no puedas soltarme nunca.
Te quiero.
Un vestido azul, un cielo rojo.
Se levanta. Se toma una ducha de agua fría. Se despierta. Se toma una taza de café caliente. Se pone su vestido azul y sus zapatos de charol. Baja las escaleras corriendo. Se enfunda en su mejor sonrisa antes de que le dé el primer rayo de Sol. Baja a la calle andando tranquila, mirando todas las cosas a su alrededor. Todo está igual que ayer y, sin embargo, todo parece distinto. Más bonito, más de colores. Entra al anden y se encuentra con El violinista. Esta mañana sí le echa unas monedas y, de paso, le dedica una sonrisa. Sube al metro. Baja. Se dirige a otro a anden. Le sonríe a una niña pequeña con dos coletas y a su chupachup de cocacola. Sube a otro metro. La emoción le hace repicar con los dedos en la barandilla. Sale corriendo a la calle. Se pasa dos cruces en rojo y finalmente llega a la playa.
Allí está el Sol, saliendo poquito a poco, tinyendolo todo de rojo. Rojo pasión. Una lágrima salada se desliza por su mejilla y se une a los miles de millones que forman el agua del mar. Se aplana las arrugas del vestido, sonríe de nuevo, y se prepara para el largo día de trabajo que le espera.
Allí está el Sol, saliendo poquito a poco, tinyendolo todo de rojo. Rojo pasión. Una lágrima salada se desliza por su mejilla y se une a los miles de millones que forman el agua del mar. Se aplana las arrugas del vestido, sonríe de nuevo, y se prepara para el largo día de trabajo que le espera.
La inocencia de Juliett
Ella era viento. Solía reír cuando le alcanzaba una de ésas ráfagas que te despeinan y te ponen los pelos en los ojos. Le chiflaban las cometas y los instrumentos de viento. Decía que sacar la cabeza por la ventana del coche y chillar es una de las mejores formas de sentirse viva. Se reía inocentemente de la gente que usaba el paraguas cuando llovía y se mojaba de todas formas a causa de las travesuras del viento. Le brillaban los ojos cuando soplaba un angelito (se negaba a creer que algo tan precioso y puro se llamara "diente de león") y este volaba y volaba y parecía que el viento no quería dejarlo caer nunca.
Le gustaban los besos efímeros, esos que se notaban un momento sobre la piel y luego se los llevaba el viento. Pensaba que había un lugar dónde se guardaban todos los besos voladores, un lugar dónde los soñadores podían llegar si lo deseaban de verdad. Pensaba que cada puesta de sol era distinta porque el viento se encaprichaba con llevarse algunos de los colores a otra parte del mundo, dejándonos sólamente con los rojos, que nunca podían ser iguales al mezclarse con el azul. Creía ser viento y que tu eras fuego. El cielo y el Sol unidos en un abrazo. Pero de sólo unos segundos, para que el viento se lo pudiera llevar a su rincón favorito, y así conservarlo para siempre.
Le gustaban los besos efímeros, esos que se notaban un momento sobre la piel y luego se los llevaba el viento. Pensaba que había un lugar dónde se guardaban todos los besos voladores, un lugar dónde los soñadores podían llegar si lo deseaban de verdad. Pensaba que cada puesta de sol era distinta porque el viento se encaprichaba con llevarse algunos de los colores a otra parte del mundo, dejándonos sólamente con los rojos, que nunca podían ser iguales al mezclarse con el azul. Creía ser viento y que tu eras fuego. El cielo y el Sol unidos en un abrazo. Pero de sólo unos segundos, para que el viento se lo pudiera llevar a su rincón favorito, y así conservarlo para siempre.
Reflexiones de una noche lluviosa
Llueve... Mucho...
Siento un deseo irrefrenable de que mi pequeño gran sueño del día se haga realidad: que me llames o piques a mi puerta gritando: "llueve!" y podamos volver a ser libres juntos, bajo la lluvia incansable de jueves que cae.
Sabes? Yo, a veces, también pienso en la nieve.
Siento un deseo irrefrenable de que mi pequeño gran sueño del día se haga realidad: que me llames o piques a mi puerta gritando: "llueve!" y podamos volver a ser libres juntos, bajo la lluvia incansable de jueves que cae.
Sabes? Yo, a veces, también pienso en la nieve.
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